La evolución del Sabueso Español ha sido relativamente compleja, puesto que se partía de una situación crítica en la que el número de ejemplares era muy limitado y donde el prestigio de razas de rastro foráneas hacia que muchos cazadores españoles realizasen cruces con otras razas, enturbiando el reducido pool genético de que se disponía. 

El proceso de recuperación seguido se puede dividir en tres etapas: 

1. Prospección de la raza canina autóctona en el entorno al que se encuentra vinculada y sus principales aplicaciones y funcionalidad. 

2. Selección, medición y descripción de aquellos sujetos que, por sus características fenotípicas y funcionales, se encuadran en el grupo racial de interés. Hubo que estudiar sus caracteres fanerópticos (manto, color, piel, tipo de oreja, dentadura, etc.), zoométricos (alzada, perímetros, angulaciones, índices y longitudes) y funcionales (aptitudes, etología, reproducción, etc.).

3. Redacción de un prototipo racial a partir de los datos obtenidos. Creación de asociaciones de aficionados a la raza y elaboración de programas de cría.

Esta labor se realizó fundamentalmente a finales de la década de los 70 y a lo largo de la década de los 80, época que podría considerarse la edad dorada del Sabueso Español, puesto que se logró fijar la raza y además se logró criar buenos ejemplares. Desgraciadamente en los últimos años se ha observado cierta regresión en cuanto al número de ejemplares inscritos en el LOE, razón por la cual no conviene bajar la guardia y que se pierda el trabajo realizado en las décadas anteriores. A continuación, se proporcionan una serie de fotografías que permiten evaluar la evolución del Sabueso Español a lo largo del tiempo.

 

Gracias a la labor de un puñado de buenos aficionados, el sabueso español no terminó en ese libro de las razas caninas desaparecidas, aunque su situación no llega a ser del todo boyante y ese peligro siempre se cierne sobre la cabeza de esta raza tan nuestra.

Hay grandes hombres que realizaron una labor importantísima en su tiempo y, sin embargo, corren peligro de que la memoria colectiva, antojadiza e infiel, termine por ignorar. Uno de esos casos es Antonio Miján, o también Guillermo González, sabuesero de pro, que aunque ha dedicado buena parte de su atención al Basset Hound, su arte ha legado importantes obras artísticas en las que el Sabueso Español es el gran protagonista.

Sin lugar a dudas, un nombre de referencia en el Sabueso Español es Antonio Miján, puesto que podría considerarse que fue el último baluarte de la raza cuando esta estaba cercana a su desaparición. 

Su labor de crianza con el Sabueso Español se extendió durante un periodo de más de treinta años y que con una gran perseverancia logró resistir la tentación de aquella época en la que era habitual desvirtuar el patrimonio genético de nuestras razas con el cruce con razas foráneas. 

No fue así en este caso, y con ello se logró preservar un núcleo bastante homogéneo de Sabuesos Españoles que constituyeron el punto de partida para el gran desarrollo que vivió la raza a partir de la década de los 80. Fueron años de cría dedicados a fijar pigmentaciones y a mejorar estructuras, seleccionando el carácter correcto en un perro de caza.

Bajo mi humilde punto de vista es necesario revisar el estándar del Sabueso Español y hacer el estándar de una raza moderna. Por ejemplo en el caso de las orejas el estándar pide que debe tener una red venosa visible y a flor de piel, cuando es un rasgo que realmente no aporta nada a su funcionalidad pero que afea el aspecto del perro. Lo ideal sería indicar que las orejas deben ser finas y en todo caso que no debe penalizarse que la red venosa sea visible. También convendría revisar aspectos con la línea dorsal y otros rasgos de menor importancia con el fin de adecuar el estándar a los tiempos modernos.